Los beneficios de correr lento

Para muchas personas esta manera de correr puede parecer improductiva, aunque realmente no lo es. Lo que a simple vista puede parecer una manera cómoda de correr, tiene una serie de beneficios que no podemos pasar por alto.

En primer lugar, debemos tener en cuenta que esta actividad es una de las mejores maneras de aumentar la resistencia a la hora de salir a correr. Al realizar la actividad lentamente acostumbramos al músculo a usar grasas como combustible.

Correr de esta manera facilita que la circulación mejore y con ello la oxigenación de la sangre. Este proceso hará que eliminemos adrenalina y nos encontremos mucho mejor, más relajados y con mejor humor. Es una terapia que podemos utilizar si queremos conseguir una buena depuración del organismo, ya que nos ayudará a limpiar arterias y pulmones.

Con este tipo de carrera mejoraremos la circulación de la sangre a causa de un fortalecimiento del corazón, aumentando el riego sanguíneo y con ello el aporte de oxígeno y nutrientes a las diferentes partes del cuerpo.

Correr lento fortalece los músculos y tendones, por lo tanto, a los huesos. Pero no sólo los de las piernas, también se beneficia la espalda, el abdomen y en menor medida los brazos.

Una carrera ligera ayuda a despeja la mente y aclara las ideas, muchos corredores lo utilizan como terapia para descargar el estrés y despejar la mente.

Hay que disfrutar del ejercicio y no que este se convierta en un enemigo a derrotar; la clave se encuentra en el mantenimiento de un ritmo constante sin cambios bruscos tanto en la intensidad como en la velocidad.

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